domingo, 8 de noviembre de 2020

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Quién lo hubiera creído, ni yo mismo advenía el descubrimiento de tal horror. El vacío seguía ahí, pasaban los años pero parece que nunca fue suficiente para ser llenado, y sólo fue suficiente un mal pasó para retirar el velo de lo inevitable.

Es como si las estrellas siguieran ahí, calentando mi alma y experimentándose a sí mismas a través de mí, atrincheradas en melancolía y tristeza porque por más que intento, todo sigue oscuro. 

Perdí mi tiempo en todos estos años buscando un antídoto que llenara mi vacío, sin embargo, conseguí lo que quería y eso me llevó a la desilución, que irónico. 

Volteo mi mirada y veo la furia acechando la soledad, ¿Por qué me siento solo, si aprendí a vivir conmigo mismo? Tal vez porque, como un niño ansioso por ser correspondido, me entregué totalmente de nuevo, a pesar de que la razón sabía lo que pasaría.

¿Qué es el amor? Pasan los años y no logro responder aquella incógnita, sin embargo, estoy seguro que te amo a ti. Estas palabras serán las primeras rocas que arrojaré para ocultar, con el fin de olvidar, estoy que siento por ti, pues mi alma arde por nadar con la tuya en el infinito, fuera de esta vida vanal y llena de vacíos. Ojalá, cuando esté viajando por el infinito, me acuerde de ti y sea capaz de besar tu esencia una vez más. 

Toda esta puta vida me arrepentiré de no haberte dado un último beso, como carta de despedida sellada con mis sentimientos.



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